18 junio, 2006

El arte real: paz, amor y alegría

La Gran Logia Simbólica Española celebró ayer su asamblea anual en el palacio de Sástago en Zaragoza, donde eligió a su serenísimo para los próximos tres años.
J. M. PÉREZ BERNAD
(18/06/2006)


"Construir el arte real: paz, amor y alegría. Alcanzar la sabiduría, la fuerza y la belleza". Viene a ser el objetivo social de la masonería como asociación. El debate, el método, la tolerancia, la solidaridad o la liturgia son las vías para conseguir alcanzarlo.

Poco o casi nada ha cambiado la masonería española en los albores del siglo XXI. Tras la noche del franquismo y los rescoldos de la leyenda negra que creó el anterior régimen y que hoy, casi tres décadas después, todavía se mantienen, no se han dado oportunidades para grandes cambios. "Aún no se ha hecho la transición de la masonería en España. No ha habido normalización y la publicidad es complicada", dice un compañero asistente a la tenida (asamblea) de la Gran Logia Simbólica Española, que ayer se celebró en el zaragozano palacio de Sástago, y que pide el anonimato.

La particularidad española obliga a conservar el secretismo, que no obedece a la obligación masónica de discreción. No pueden darse a conocer porque todavía podrían sufrir represalias en el trabajo. No pueden revelar la ubicación de sus talleres por una cuestión de seguridad.

Sin embargo, el secretismo ya no es un fundamento de la masonería internacional. En los países anglosajones, ser masón es un punto positivo en el curriculum de una persona, ya que se le atribuye método, rigor en el trabajo y buenas costumbres.

Algo más de 500 masones se encuadran en la Gran Logia Simbólica Española--Gran Oriente Español Unido, que admite mujeres. En Zaragoza cuenta con las logias Miguel Servet y Conde Aranda, que reune a 50 asociados. Es una de las tres logias importantes de España. Las otras dos obediencias son la Gran Logia de España y Derecho Humano.

El secretismo obligado o discreción parece ser el único carácter que asimila la masonería a organizaciones religiosas como el Opus o los Legionarios de Cristo. La diferencia son los otros fundamentos masónicos: la tolerancia, el liberalismo, el racionalismo filosófico.

Con la excepción de las medidas de seguridad, los masones españoles aspiran a la transparencia en cuanto a sus relaciones sociales sin renunciar a la discreción en su actividad como asociación.

Nada hay que ocultar, ni siquiera en su financiación económica, que se nutre de las cuotas de cada socio, 30 euros al mes, con las excepciones en casos de manifiesta imposibilidad de pago, y las ayudas voluntarias de sus miembros. Cada vez que se celebra asamblea se pasa el cesto.

El principio de discreción de sus actividades les lleva a prohibir el proselitismo. "Todas las personas disponen de vías para llegar a integrarse en una logia masónica si es su deseo, hoy incluso por internet, pero cada una tiene que buscarlas por sí mismo", explica el compañero antes citado.

En cuanto a la función de la masonería en las primeras décadas del siglo XXI, se encuentra en el trabajo de sus talleres y no se diferencia de las características con las que nació en el XVII, como una opción especulativa y filosófica y como una asamblea de debate de los principios de la sociedad.

Una vez encuadrado en una logia, el masón se rige por los principios no escritos que son como el catón, con el margen de flexibilidad que exige cada circunstancia particular.

Dispone de una liturgia antigua e internacional para sus actos y se organiza en aprendices, compañeros y maestros, que, como en muchas empresas, ascienden por antigüedad.

Los años de silencio han contribuido a agrandar los mitos masónicos, algunos de los cuales son falsos. "Es cierto su elitismo, pero no su anticlericalismo, ya que ser masón es compatible con militancias de todo tipo. Tampoco es compatible el conservadurismo que se le atribuye, ya que uno de sus principales objetivos es el progreso social", dice el portavoz masón.

El mismo interlocutor responde a la pregunta sobre el fundamento de la masonería: "Es el método, una escuela de ética y, también, una escuela de cuadros ciudadanos. Tampoco se puede negar que es un medio de influencia, que algunas veces se ejerce en el ámbito internacional".

A grandes rasgos, este es el barco de la masonería española, que por su propia esencia liberal cuenta con diferentes obediencias. La Gran Logia Simbólica Española tiene desde ayer un nuevo gran maestre o serenísimo, el periodista Jordi Farrerons, de Lérida, que ha sustituido a Ascensión Tejerina tras seis años en el cargo.


Fuente:
http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=256593

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1 comments:

Anonymous Anónimo said...

Querido hermano, escribes sobre masoneria irregular? Veo que hay mujeres. La masoneria desde sus comienzos no admite mujeres.
Saludos fraternales.
IS

19 junio, 2006 05:34  

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