07 julio, 2006

Sagasta fue impulsor de la masonería en el siglo XIX, pero luego abjuró de «la secta»

El presidente del Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española abre su XI Simposio Internacional con un retrato de luces y sombras del Sagasta masón

«¿Quiere su señoría que le diga mi opinión particular? Pues en este sentido le diré a su señoría que yo he creído que atribuir a una persona que pertenece a la masonería no era injuria, hasta el punto que yo he pertenecido a la masonería porque he creído que no era delito. Después, cuando he visto que los Papas insistían en su condena, yo que me precio de buen católico apostólico romano, tan católico apostólico romano como su señoría, no me he querido poner en frente de la Iglesia y me he separado de la secta. Si yo hubiera considerado que pertenecer a la masonería era delito, yo no hubiera pertenecido nunca porque no ha entrado nunca en mis ideas y aun en mi corazón ni en mis sentimientos ser jamás delincuente a sabiendas. No tengo más que decir».
J.S./LOGROÑO

De este modo tan pragmático, tan sagastino, reconocía públicamente Práxedes Mateo Sagasta su pertenencia a la masonería y, al mismo tiempo, abjuraba de ella. El testimonio corresponde a un debate parlamentario mantenido en 1984 entre el entonces jefe de Gobierno y el diputado carlista Vázquez de Mella, que hábilmente consiguió arrancar tal confesión del político progresista.

El episodio fue recordado ayer en Logroño por José Antonio Ferrer Benimeli, presidente del Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española (CEHME), durante la conferencia inaugural de su XI Simposio Internacional. Decenas de profesores e investigadores universitarios asisten hasta mañana a dicho congreso, que trata precisamente sobre la masonería en la época de Sagasta.

En el Parlamento de La Rioja, Benimeli hizo un interesante retrato del Sagasta masón combinando las luces y las sombras que caracterizaron esta faceta menos conocida del célebre riojano, ingeniero, periodista y político de gran influencia en su época. Fue «una de las figuras más ricas de la España del siglo XIX, sobre todo como líder del progresismo», reconoció Benimeli, sin embargo, añadió, «suele ocultarse que era masón».

De hecho, Sagasta fue uno de los diez jefes del Gobierno español entre 1868 y 1936 que fue masón. No están claras las circunstancias de su ingreso, que para Benimeli «tuvo más que ver con el prestigio liberal que daba pertenecer a la masonería que por estar dispuesto a involucrarse». Con todo y con eso, el llamado 'Hermano Paz' descolló también aquí: fue elegido Gran Maestre y Gran Comendador de la masonería en España en 1876 sólo por 21 logias y pronto buscó desarrollar los ideales masones de libertad, fraternidad, amor y respeto. Cinco años después, 'el Gran Oriente' contaba con 170 logias.

Durante su mandato, Sagasta fue el responsable de la redacción de una nueva constitución para la masonería en España bajo los principios de unidad, libertad y eludir las luchas políticas. En 1881, al acceder a la presidencia del Gobierno, dimitió de sus cargos «para no involucrar a las logias en su nueva responsabilidad».

Pero una vez fuera, Sagasta no tuvo problema en entablar amistad con el antimasónico cardenal Sancha, de Valencia, o en ingresar en la orden del Santo Sepulcro, cuyos estatutos se reformaron bajo su presidencia para incluir la prohibición de pertenecer a la masonería. Del mismo modo que no tuvo problema en renegar públicamente de su anterior condición. ¿O mintió?

Ese era Sagasta, genio y figura, el mismo que tiempo atrás exaltara sus convicciones masónicas entre sus hermanos: «Tiempo es ya -había proclamado como Maestre- de que el mundo profano conozca que no somos, como acaso cree, hombres reprochables y merecedores de la prevención con que nos juzgan, sino que, antes por el contrario, encarnados en nuestro espíritu los grandes principios de la institución masónica, nadie nos exceda en virtudes privadas y nadie nos gane en el cariño a la patria y en el respeto a la ley, en el acatamiento a la autoridad, en el inextinguible amor a la humanidad y en el soberano autor que la ha creado, el gran arquitecto del universo».



Fuente: http://www.larioja.com/pg060707/prensa/noticias/Cultura/200607/07/RIO-CUL-065.html




Sagasta impulsó masonería y luego abjuró, asegura especialista


El político riojano Práxedes Mateo Sagasta, que entre otros cargos fue presidente del Consejo de Ministros de España en el siglo XIX, fue uno de los grandes impulsores de la masonería en España, aunque a finales de ese siglo abjuró públicamente de haber pertenecido a 'esa secta'.

Así lo explicó hoy el presidente del Centro de Estudios Históricos de la Masonería, José Antonio Ferrer, en la inauguración del XI Simposio Internacional de Historia de la Masonería Española, que analiza el papel de la prensa y el entorno de Sagasta.

El seminario, al que asisten investigadores y profesores universitarios de España y varios países hispanoamericanos, comenzó con un acto oficial en el Parlamento de La Rioja, en el que junto a Ferrer participaron el presidente de la Cámara, José Ignacio Ceniceros y el director del Instituto de Estudios Riojanos (IER), José Miguel Delgado Idarreta.

Ferrer recordó que Sagasta fue uno de los diez jefes del Gobierno español, entre 1868 y 1936, que fue masón, aunque consideró que hay 'ciertas incógnitas' en torno a su ingreso en la masonería.

Aseguró que el político riojano 'es una de las figuras más ricas de la España del siglo XIX', sobre todo como 'líder del progresismo' aunque 'suele ocultarse al Sagasta masón'.

Planteó la hipótesis de que su ingreso en la masonería 'tuvo más que ver con el prestigio liberal que daba pertenecer a la masonería que por estar dispuesto a involucrarse en sus ritos'.

Fue elegido Gran Maestro y Gran Comendador de la masonería en España en 1876, sólo por 21 logias, con el nombre de 'Hermano Paz' y pronto buscó desarrollar 'los ideales masones de libertad, fraternidad amor y respeto' y logró, cinco años después que el 'Gran Oriente' -España- contara con 170 logias'.

Ferrer resaltó el trabajo de 'reorganización, unión con logias internacionales y recuperación de los masones que estaban en el exilio' lo que sirvió para que la masonería lograra, bajo el mandato de Sagasta 'el respeto social y el prestigio, ya que pertenecer a ella era signo de inteligencia'.

Además fue el responsable de la redacción de una nueva constitución para la masonería en España, bajo los principios de unidad, eludir las luchas políticas y admitir en la masonería a todo aquel que no sea enemigo de la libertad.

En 1881 Sagasta dimitió de sus cargos 'para no involucrar a las logias en su nueva responsabilidad política' al acceder a la presidencia del Gobierno.

Pese a su trabajo por el impulso de la masonería, Ferrer aludió a que el propio Sagasta abjuró públicamente de su condición de masón, en el Parlamento, e incluso, en una necrológica suya se habla de 'debilidades' en su condición de masón.

Entre ellas cita su amistad con el cardenal Sancha, de Valencia, presidente de un congreso antimasónico, y su ingreso en 1886 en la orden del Santo Sepulcro de Jerusalén, cuyos estatutos se reformaron en 1891, bajo presidencia de Sagasta, e incluyeron la prohibición a sus miembros de pertenecer a la masonería.

En 1894, continuó Ferrer, en un debate parlamentario, Sagasta explicó que perteneció a la masonería, pero se apartó de ella al conocer 'su condena por los Papas', algo que 'provocó risas entre los diputados' ya que 'no había ni un Papa en el XIX que no hubiese condenado la masonería'.

Según el responsable de los estudios sobre la masonería en España, 'la masonería busca la fraternidad en el universo y mientras haya miseria, guerras o justicia, tendrá razón de ser' aunque admitió que 'la masonería predica la fraternidad y sin embargo hay 13 logias diferentes en España, algo falla'.


Fuente: http://actualidad.terra.es/sociedad/articulo/sagasta_impulso_masoneria_abjuro_asegura_970472.htm

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